Sexología

Duelo y sexualidad

El duelo es el proceso que se vive ante la pérdida de algo o alguien importante en nuestras vidas. En este caso, me voy a centrar en la muerte de un ser querido, más concretamente en la pérdida de la pareja o de un hijo. Por regla general, estos son los dos duelos que más desestabilizan a una persona, aunque hay que tener en cuenta el vínculo o apego que nos une a la persona fallecida ya que se asemeja a pérdidas de padres o hermanos o incluso abuelos y amigos con los que se tengan una relación muy estrecha.

Es curioso cómo, siendo una situación a la que todos nos enfrentamos en algún momento de nuestras vidas, no nos preparen de alguna forma para ello. Y también lo es, el hecho de que cada uno lo afronte de una forma distinta, no hay patrones. Incluso en personas que han recibido la misma educación o viven dentro del mismo contexto utilizan formas muy diferentes de expresar su dolor y maneras de afrontarlo.
Las etapas del duelo son Negación, Ira, Negociación, Depresión y Aceptación. Todos pasamos por esas etapas; en mayor o menor medida en orden o en desorden. Es importante saberlo para conocer a lo que nos enfrentamos. Los profesionales también deben saber en qué etapas se encuentra cada individuo para informarle y adaptar el trabajo.
Cuando se vive una situación tan dolorosa y aún más si es repentina, lo que hace el shock mayor, suele aparecer la apatía y falta de interés hacia la vida el general y la incapacidad de sentir placer. Aparece un sentimiento de culpa que nos impide disfrutar de los placeres que nos rodean. El no cuidar nuestro cuerpo, no mimarnos, no sentirnos hace que se produzca otro duelo paralelo, la pérdida de nuestra sexualidad. Dejamos de conectar con nosotros, de escucharnos de cuidarnos, no sólo con nosotros, a veces se da el aislamiento social. Sentimos que el vínculo que nos une a la persona amada que ya no está es el sufrimiento. Eso nos hace alejarnos aún más de nosotros mismos.
Cada profesional trabaja el duelo a su manera, no existe un protocolo único (tampoco hay paciente igual), pero he ido viendo dos ramas diferenciadas, una algo más arcaica en mi opinión, que se basa en despedida y cierre y trabajar muchos aspectos pasados… Y por otro lado una rama más positiva enfocada en el ahora y futuro. Al paciente hay que escucharlo, aceptar su ritmo, informarlo, ayudarle en su autonomía y su independencia.
Superar algo no es despedirte y olvidarlo… Cuando superamos un examen lo pasamos con unos conocimientos adquiridos que integramos y nos ayudan a saber más y tener más recursos, esto es muy similar, superar un duelo es colocar a esa persona en un lugar saludable, con todos los recuerdos, situaciones vividas, aprendizajes, consejos…siguen formando parte de nuestro día a día, al fin y al cabo somos el resultado de parte de lo que otros nos aportan…y ¿por qué no como parte de nuestras fantasías y nuestra erótica?. Es muy difícil lograr esto si no hay un buen trabajo detrás, puesto que es complicado orientar los pensamientos que se tienen evitando que aparezca el hecho de que ya no está (cuando se trata de la pareja). También es muy difícil para unos padres que han perdido un hijo dejarse llevar por la excitación con la pareja sin que aparezca un sentimiento de culpabilidad. El tiempo aquí juega a favor de la persona, “el tiempo va curando”, aunque hay que tener una actitud proactiva para superarlo.
No olvidemos que todos somos seres sexuado desde que nacemos hasta que morimos, ¿cómo poder hacer un proceso completo sin tener en cuenta este aspecto?. Es muy importante incluir esta dimensión cuando se trabaje una pérdida así, puesto que estará afectada. Dar información también sobre esto, se pueden dar diferentes situaciones como: sexualización, en la que se piensa en otras personas como posibles candidatos aunque en realidad no se haya querido estar con ellos/ellas o alguna disfunción sexual como vaginismo o disfunción eréctil…Y trabajarla. Además, sabemos los beneficios que tiene tener una sexualidad saludable, los beneficios de cuidarse corporalmente, los beneficios de tener un orgasmo. Si esto es tan beneficioso, ¿por qué cuando se trabaje la autonomía e independencia no se incluye el trabajo sexual? ¿No es beneficioso para una pareja que ha perdido un hijo recuperar este aspecto?, Cada uno tendrá su proceso, tendrá sus formas de afrontarlo, respetando esto y el ritmo de cada uno…, seguro que superan la situación mejor si siguen manteniendo y trabajando su relación y proporcionándose mucho amor, caricias, deseo…Se trata de distracción, de comunicación, de liberar endorfinas, de mejorar la autoestima, de sentir placer… Os aseguro que también se logra una apertura hacia todo lo demás que “aún” les puede ofrecer la vida. Contribuye a la apertura de permitirnos sentir placer.
¿Cómo trabajar esto?, empezando por uno mismo. ¡Como todo!. Muy importante trabajar la conexión con uno mismo, utilizamos técnicas de respiración y relajación para que no sea más fácil el acceso a las personas que se encuentran muy bloqueadas cognitivamente. De la misma forma utilizar mucha focalización sensorial y técnicas de mindfullness donde permitirnos sentirnos. Focalizar la atención en nosotros en lo que nos produce las sensaciones captadas por los sentidos, olvidarnos del resto y centrarnos en nosotros en el aquí y ahora, en lo que estamos sintiendo. A partir de esa apertura se puede trabajar la asociación de pensamientos a la persona amada si es lo que se desea o a diversas fantasías incluso a incluir otra persona, la persona irá demandando lo que le vaya apeteciendo. A veces se da el caso de empezar con otra relación de inmediato sin hacer un trabajo con uno mismo… Esas parejas suelen fracasar ya que buscan de alguna forma suplantar a la persona o responsabilizan a ésta de su satisfacción. Y parejas que pierden un hijo si no trabajan con uno mismo les es complicado disfrutar con el otro.
Recordad la importancia de todo esto cuando os enfrentéis a un duelo y a los profesionales, concienciarles de la importancia de tener conocimiento sobre sexología.